náutico escobar - necc
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Proyecto: Reforma + ampliación vivienda unifamiliar
Ubicación: Escobar - Provincia de Buenos Aires
Superficie: 185m2
Año: 2025
Autores: Negri_Thivant
Equipo: Felipe Martino
Proyecto: Reforma + ampliación vivienda unifamiliar
Ubicación: Escobar - Provincia de Buenos Aires
Superficie: 185m2
Año: 2025
Autores: Negri_Thivant
Equipo: Felipe Martino
























MEMORIA
En un barrio consolidado de Escobar, donde la vegetación añosa predomina sobre lo construido, una vivienda existente de planta baja, perímetro libre y desarrollo longitudinal constituye el punto de partida de este proyecto. Sus muros de ladrillo visto y su cubierta a dos aguas de teja francesa definen su expresión material.
Esta vivienda presentaba una organización fragmentada: llegada indefinida, circulaciones disfuncionales, ambientes como recintos aislados, espacios sociales acotados, y una potencial relación interior-exterior desaprovechada. A estas condiciones se sumaba la necesidad de incorporar un nuevo dormitorio y un toilette, con una superficie edificable permitida en planta baja prácticamente agotada.
El proyecto parte entonces de ampliar y reorganizar la casa manteniendo su desarrollo en planta baja, transformando no solo sus espacios interiores sino también la manera de llegar, recorrerla y relacionarse con el exterior.
La llegada se consolida sobre la cara sur a partir de una secuencia de aproximación a la vivienda: un primer tramo descubierto, el paso bajo una pérgola vegetal, un sector semicubierto desde el que se descubre la condición pasante de la casa y, finalmente, el giro hacia el hall de acceso interior. El llegar se convierte entonces en un recorrido en el que la casa se descubre progresivamente desde distintas perspectivas y estadios.
En el interior, una circulación longitudinal recibe, articula y ordena los lugares de la casa. Los espacios sociales —estar, comedor y cocina— se amplían e integran en un único ambiente que ocupa el corazón de la vivienda y recupera la condición pasante del estar, entre los jardines norte y sur. Los dormitorios se mantienen organizados en dos sectores diferenciados: el de los niños, por un lado, y el de los adultos, por el otro.
Con el fos disponible destinado a ampliar los interiores, los espacios exteriores se potencian a partir de otro recurso: la geometría de la cubierta existente se recompone sobre las fachadas norte y sur, prolongando el ritmo de sus cabios mediante nuevas estructuras de madera que conforman pérgolas descubiertas, que alojan las situaciones de llegada y de expansión.
Esta operación permite sintetizar un perímetro volumétrico originalmente fragmentado y, al mismo tiempo, enriquecer los espacios exteriores a partir de una sucesión de situaciones: sectores cubiertos, semicubiertos y pérgolas vegetales bajo las cuales se permanece contenido por la arquitectura sin dejar de estar afuera.
La transformación del espacio social exige, a su vez, una nueva resolución estructural. En el punto más alto de la cubierta a dos aguas, el apoyo sobre el antiguo muro portante es reemplazado por una viga reticulada metálica, que permite liberar el espacio y darle continuidad visual y espacial. Su estructura queda expuesta y pasa a formar parte del lenguaje de la intervención.
Desde lo material se busca continuidad entre lo existente y lo nuevo. El ladrillo visto exterior se conserva como identidad de la casa, mientras un nuevo solado de hormigón acompaña el recorrido desde el acceso hasta las expansiones. De este plano emergen canteros del mismo material que constituyen tamices y fuelles tupidos, y luego se prolongan sobre los muros de ladrillo, conformando un zócalo continuo que recorre la intervención.
El color negro de las tejas originales se retoma en la viga reticulada, las carpinterías, las herrerías y otros elementos de la intervención, en línea con el tono oscuro de los elementos de madera.
La intervención busca así trabajar sobre la casa existente sin borrar su identidad, encontrando en la continuidad una estrategia para su transformación: continuidad espacial, entre ambientes antes fragmentados; visual, entre interior y exterior; de recorrido, desde los distintos estadios del llegar hasta la forma de atravesar la casa; formal, al recomponer y extender la geometría de la cubierta; y material, al establecer vínculos entre lo existente y lo incorporado.
Una continuidad que es también temporal: el proyecto no se superpone a la casa original, sino que parte de ella y la continúa, proponiendo una manera más amable y contemporánea de habitarla.
MEMORIA
En un barrio consolidado de Escobar, donde la vegetación añosa predomina sobre lo construido, una vivienda existente de planta baja, perímetro libre y desarrollo longitudinal constituye el punto de partida de este proyecto. Sus muros de ladrillo visto y su cubierta a dos aguas de teja francesa definen su expresión material.
Esta vivienda presentaba una organización fragmentada: llegada indefinida, circulaciones disfuncionales, ambientes como recintos aislados, espacios sociales acotados, y una potencial relación interior-exterior desaprovechada. A estas condiciones se sumaba la necesidad de incorporar un nuevo dormitorio y un toilette, con una superficie edificable permitida en planta baja prácticamente agotada.
El proyecto parte entonces de ampliar y reorganizar la casa manteniendo su desarrollo en planta baja, transformando no solo sus espacios interiores sino también la manera de llegar, recorrerla y relacionarse con el exterior.
La llegada se consolida sobre la cara sur a partir de una secuencia de aproximación a la vivienda: un primer tramo descubierto, el paso bajo una pérgola vegetal, un sector semicubierto desde el que se descubre la condición pasante de la casa y, finalmente, el giro hacia el hall de acceso interior. El llegar se convierte entonces en un recorrido en el que la casa se descubre progresivamente desde distintas perspectivas y estadios.
En el interior, una circulación longitudinal recibe, articula y ordena los lugares de la casa. Los espacios sociales —estar, comedor y cocina— se amplían e integran en un único ambiente que ocupa el corazón de la vivienda y recupera la condición pasante del estar, entre los jardines norte y sur. Los dormitorios se mantienen organizados en dos sectores diferenciados: el de los niños, por un lado, y el de los adultos, por el otro.
Con el fos disponible destinado a ampliar los interiores, los espacios exteriores se potencian a partir de otro recurso: la geometría de la cubierta existente se recompone sobre las fachadas norte y sur, prolongando el ritmo de sus cabios mediante nuevas estructuras de madera que conforman pérgolas descubiertas, que alojan las situaciones de llegada y de expansión.
Esta operación permite sintetizar un perímetro volumétrico originalmente fragmentado y, al mismo tiempo, enriquecer los espacios exteriores a partir de una sucesión de situaciones: sectores cubiertos, semicubiertos y pérgolas vegetales bajo las cuales se permanece contenido por la arquitectura sin dejar de estar afuera.
La transformación del espacio social exige, a su vez, una nueva resolución estructural. En el punto más alto de la cubierta a dos aguas, el apoyo sobre el antiguo muro portante es reemplazado por una viga reticulada metálica, que permite liberar el espacio y darle continuidad visual y espacial. Su estructura queda expuesta y pasa a formar parte del lenguaje de la intervención.
Desde lo material se busca continuidad entre lo existente y lo nuevo. El ladrillo visto exterior se conserva como identidad de la casa, mientras un nuevo solado de hormigón acompaña el recorrido desde el acceso hasta las expansiones. De este plano emergen canteros del mismo material que constituyen tamices y fuelles tupidos, y luego se prolongan sobre los muros de ladrillo, conformando un zócalo continuo que recorre la intervención.
El color negro de las tejas originales se retoma en la viga reticulada, las carpinterías, las herrerías y otros elementos de la intervención, en línea con el tono oscuro de los elementos de madera.
La intervención busca así trabajar sobre la casa existente sin borrar su identidad, encontrando en la continuidad una estrategia para su transformación: continuidad espacial, entre ambientes antes fragmentados; visual, entre interior y exterior; de recorrido, desde los distintos estadios del llegar hasta la forma de atravesar la casa; formal, al recomponer y extender la geometría de la cubierta; y material, al establecer vínculos entre lo existente y lo incorporado.
Una continuidad que es también temporal: el proyecto no se superpone a la casa original, sino que parte de ella y la continúa, proponiendo una manera más amable y contemporánea de habitarla.
estudio@negrithivant.com
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